Nadie puede dar lo que no tiene. Por Rubén Darío Sorto.

Nadie puede dar lo que no tiene – así reza una lapidaria frase que aprendí de joven. Al pasar los años comprobé que tan cierta es, y que tan poderosa es. En muchos sentidos, la frase describe y desnuda una realidad innegable – como personas y como sociedad estamos en el sitio en que estamos por ello: el enfermo no puede dar salud, el ignorante no puede dar conocimiento, el insensato no puede dar sentido común, el empresario acostumbrado a hacer negocios de manera sucia no puede ser buen mayordomo de lo que maneja,  y el político corrupto NO puede dar transparencia.

No debe extrañarnos entonces la situación de precariedad de nuestros países – en Brasil un presidente dando prioridad a la economía, ya resultó contagiado por COVID. En México, un presidente populista y poco instruido, destruyendo valor social y económico a diario, y bueno en mi país, en Honduras en medio de la vorágine causada por la pandemia, en medio del desorden, de la anarquía y de la poca planificación que por décadas nos ha caracterizado, comprando hospitales móviles, que aun está por verse su fecha de llegada (la totalidad de ellos por lo menos), su funcionalidad, y como estos ayudaran a mitigar el dolor de la gente.

Viéndolo de manera práctica, la frase tiene un sentido poderoso: es muy difícil sino imposible producir trigo en zonas tropicales, el café no puede ser cultivado en las zonas extremadamente frías y el desierto no puede ser fuente de agua por que carece de ella. 

En la Tierra, la vida existe gracias a que confluyen en ella múltiples factores: la distancia idónea al sol (estamos en la zona de habitabilidad) lo que da como resultado temperatura agradable, la posibilidad de que haya agua en estado líquido lo que facilita que exista la vida, y la presencia de los elementos básicos orgánicos para que se desarrolle actividad microbiana. Dios creo esas reglas básicas para la vida, y solo EL puede hacer que suceda el milagro de la vida.

Si en una nación no existe petróleo en su territorio, pues esta tiene que adquirirlo en otra, donde SI exista. Si una nación carece de educación, su población (la que puede) busca esa educación de quien si la tenga. Hoy hay mas de 1M de estudiantes extranjeros en Estados Unidos, adquiriendo conocimiento y formándose en las mejores universidades del mundo. Lamentablemente aun esto se pondrá en riesgo en el mundo post COVID ya que las nuevas leyes afectaran a una institución como Harvard al impartir sus clases de manera virtual. Aquí de nuevo se aplica el concepto de «nadie puede dar lo que no tiene», ante un gobierno norteamericano más intolerante y restrictivo. 

Pero lo que sin duda alguna me hace más reflexivo,  es que a 18 meses de un nuevo proceso electoral en Honduras, no vislumbro un liderazgo sólido y TRANSPARENTE que puede hacerse cargo de los grandes retos de Honduras. Durante décadas sembramos la indiferencia, la poca transparencia, la poca rendición de cuentas, debilitamos la institucionalidad y lo peor, debilitamos los dos pilares de la nación: EDUCACIÓN y SALUD. Así las cosas, insisto: nadie puede dar lo que no tiene. Estamos siendo testigos de esto, viendo el resultado – caos, hambre y muertos. Solo Dios puede ahora hacer que se levante una nueva generación y detenga el «más de lo mismo»

Rubén Darío Sorto

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