Unidos Haremos Historia. Por Miguel Canahuati.

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Como hondureño, me resulta indignante ver las noticias que reflejan la realidad de mi país, donde es habitual ver desapariciones forzosas, declives en nuestra economía y altos grados de pobreza. Es imperativo impulsar el cambio desde nuestras voces e ideales. No debemos dejar que colores políticos e ideologías retrógradas nos polaricen como población. El deseo de nuestra nación lo compartimos cada uno de nosotros y es hora de hacerlo realidad. La unión ciudadana es la herramienta ideal para lograr revertir todo el daño causado por el régimen. Solo unidos vamos a salvar a Honduras.

Las condiciones sociales en nuestro país son decadentes y no hay ningún indicio de mejoría. Según el Índice de Estado de Derecho 2019 (World Justice Project), Honduras se encuentra en un estado de derecho deplorable y nos califica como un país donde apenas se reconocen nuestros derechos. Honduras ocupa el puesto 115/126, lo cual deja en evidencia la crisis humanitaria que azota a nuestro país. Las hostiles represiones y desapariciones forzosas son el pan de cada día en nuestros medios de comunicación. Vivimos en un estado fallido donde ponemos el futuro de nuestro país en las manos de una cúpula de corruptos.

Si evaluamos los resultados del Índice de Percepción de Corrupción en el 2018, Honduras se encuentra en un punto crítico. A nivel internacional nos miran como un nido de impunidad y corrupción. Se tiene una idea negativa y despectiva lo cual minimiza la probabilidad de cualquier inversión extranjera que sería fructífera para Honduras.  El tipo de inversión que atraemos no es una que haga desarrollar la economía de Honduras y mucho menos las habilidades de nuestros civiles. El modelo de inversión que atrae Honduras son subempleos monótonos y con poco crecimiento para los colaboradores.

El deseo de emprender un negocio se ve truncado para las personas que apuestan su tiempo y ahorros ya que existe un ambiente fiscal que no deja que los negocios nuevos prosperen. El análisis conducido por la Secretaría de Finanzas (SEFIN) indica una enorme recaudación fiscal y al mismo tiempo refleja cómo se ha elevado de manera colosal la deuda pública. ¿Cómo es posible que el pueblo se asfixie pagando más impuestos y aun así la deuda pública sigue aumentando de manera exorbitante? El manejo negligente de los fondos públicos ha sido una incertidumbre que ha sido cosechada desde hace más de diez años.

Todos los fondos dirigidos al desarrollo social y económico se están usando de manera desvergonzada. Un gran segmento de la población sobrevive con menos de $1 diario. Los altos niveles de pobreza  se han mantenido igual en los últimos 15 años. El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) deja en evidencia que alrededor del 65% de los hondureños vive en la pobreza. La escasez de recursos económicos es uno de los mayores factores que contribuyen al alto número de indigentes que vemos tratando de sobrevivir en las calles, sin salud, educación y trabajo.

La única manera de que una sociedad logre alzar su voz es a través de la unión ciudadana. La indiferencia social es el mayor obstáculo que nos detiene de alcanzar nuestro objetivo –un gobierno que vele por nuestros intereses-. No es momento de ver las cosas bajo un espectro político, es hora que dejemos las diferencias a un lado para que nuestro pueblo se libere de las cadenas de opresión donde el corrupto prospera y el honesto se hunde. La economía y estado de derecho en Honduras necesita un cambio activo y solo lo alcanzaremos si nos unimos todos para luchar por nuestra soberanía.