Animales Apolíticos Por Eduardo Facusse.

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Entiéndase apolítico para efecto de este escrito, como el término que determine la libertad sobre la injerencia político partidaria y/o del ejecutivo, en la toma de decisiones.

Como hondureños echamos muchas veces la culpa a los políticos por la gran carga de problemas que enfrenta el país.  La culpa y raíz de los problemas de nuestro país no son los políticos.  Es precisamente lo contrario.  La responsabilidad de los problemas que enfrenta nuestra amada Honduras es de los apolíticos (o los que se supone deberían serlo).

El político es un animal que no tiene control de sí mismo y busca engrandecer su poder y su control atropellando la ley hasta donde los apolíticos se lo permitan.  Esperar que un político tenga autocontrol es una utopía o algo que difícilmente será visto. El balance para que el país camine derecho precisamente debe venir de aquellas personas e instituciones que se proclaman apolíticos para ponerle freno a esa ambición desmedida del animal que se denomina candidato a elección popular.  Las personas e instituciones apolíticas son la reserva moral del país y se deben proteger para que sirvan como fiel de la balanza cuando el país atraviesa una crisis como la que Honduras atraviesa en este momento.  Hay varias líneas de defensa de esta reserva moral y exponemos a continuación como todas han caído y razón por la cual tenemos hoy día un país polarizado, confrontado políticamente, socialmente y económicamente.

En primera instancia, hay instituciones que dicen ser apolíticas pero que se derivan de acciones políticas, tales como la fiscalía, la corte suprema o el tribunal supremo electoral (o lo que serán los nuevos entes electorales). Aunque les corresponde actuar apolíticamente, la población en su mayoría considera que no lo hacen.  De la fiscalía vemos como se promueven acciones legales contra algunos para hacer circo o inclusive coaccionar a personas que no están alineadas con el partido o gobernante de turno.  La corte suprema deja mucho por desear en la forma que aplica la justicia de forma selectiva como dice un expresidente del mismo partido de gobierno y sobre el Tribunal Supremo electoral (ya legalmente no existente pero por arte de magia aún vigente) pues está más que claro que la últimas elecciones fueron de resultado dudoso y con un proceso que la OEA solicitó fuera repetido por su poca credibilidad.  Esta línea de defensa está agotada y completamente infiltrada por los políticos, quienes la dominan al gusto que mejor les convenga.  De aquí se deriva el motivo por el que el país está enfrentado políticamente.  Como no hay credibilidad en las instituciones creadas por los políticos, los partidos se echan la culpa entre ellos de los problemas que nos aquejan.

¿Quienes son otras personas o instituciones que han declarado ser apolíticas en nuestro país?  Las más obvias deberían ser la prensa y medios de comunicación nacionales, la iglesia y las fuerzas armadas.  Estas instituciones están siendo altamente cuestionadas en este momento de crisis. Los medios por promover el pago de sus impuestos a través de servicios publicitarios al gobierno, entiéndase políticos. La iglesia al involucrar sus líderes en procesos del gobierno/político como depuración de la policía así como por recibir apoyo a sus actividades religiosas. Y las fuerzas armadas ante el pueblo han callado y dejado de actuar en situaciones obvias que están relacionadas con el poder político, como el caso del hermano de presidente preso en EEUU por narcotráfico y sus acciones de represión contra la población en protesta.  Estas tres instituciones han perdido mucha credibilidad, feligresía y respeto, respectivamente, por su falta de independencia política.  Más que otros sectores o grupos, estos tres deben buscar recuperar su posición apolítica para dedicarse a informar sin sesgo, evangelizar y proteger la constitución, según corresponda a cada sector. De estas situaciones anteriores se deriva el conflicto social que vivimos.  Las personas se enfrentan continuamente en las “redes fecales” como dice nuestro cardenal por estos temas.

La última instancia de las organizaciones apolíticas son las organizaciones gremiales y los entes denominados “sociedad civil” – aquí hay una variedad de instituciones y organizaciones con diferentes metas y fines según su línea de acción.  Los denominadores comunes de todos para convertirlos de apolíticos a políticos son el poder y el dinero.  Para mantenerse apolíticos los miembros líderes de estas instituciones deben de abstenerse de participar en procesos y comisiones del proceder gubernamental y en el caso de los empresarios más aún, sus líderes deben de abstenerse inclusive de hacer grandes negocios con el gobierno y en especial de aquellos que no tengan procesos claros y transparentes de licitación y que pudieran ser objeto de cuestionamiento por terceros.  Lastimosamente son más bien los líderes de estas gremiales, con especial énfasis en los amigos empresarios, los que más se involucran en procesos de venta al gobierno y que les gusta conformar comisiones de gobierno para aparecer en la palestra pública para elevar su perfil mediático.  Los afiliados a estos gremios deben empezar a exigir un comportamiento más estricto si deseamos que el país no esté confrontado económicamente. Esta es la última línea de defensa de la institucionalidad que está fallando, que está siendo gravemente cuestionada por sus posiciones y siendo objeto de burla por la clase política que con éxito ya la infiltró.

Necesitamos empezar a cambiar el comportamiento de estas personas y organizaciones para que realmente se actúen como corresponde, de forma apolítica.  Los políticos han abarcado mucho poder que nos les corresponde en este ciclo que vivimos y son estas instituciones las que son llamadas a poner los frenos a este animal político de muchas cabezas que tiene sometido a Honduras.