Y después ¿Qué? Parte I. Por José Carlo Vallecillo Lizardo.

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Todos hemos soñado que algún día Juan Orlando Hernández abandone el poder, ese día está más cerca que nunca. Pero si sale JOH y se permite un nuevo proceso electoral ¿Qué sigue?

Mucho se repite en la mente de algunos neófitos que la oposición no tiene un plan de país y que sólo se oponen porque somos oposición, pues no. Para ellos y para el país en general hoy presento un plan para el día después de la caída de JOH. He decidido enumerar varios pilares importantes, que se deben transformar para enrumbar al país al verdadero desarrollo, en orden son: reconstrucción del estado de derecho, transformación del sistema de salud y educación, seguridad ciudadana y jurídica, reformas tributarias y políticas, infraestructura y vivienda todas englobadas en modelo social alternativo que reduzca la miseria en la que vivimos. Pero cualquier proyecto de país pasa por  políticas estatales públicas fuertes, claras y visionarias que cuenten con el suficiente sustento político y social que lo conlleven a trascender gobiernos, por eso ocupamos un nuevo pacto social.

Empecemos por lo más importante y por lo que se ha encargado de destruir JOH desde que pisó el poder, la reconstrucción del estado de derecho. Desde aquel fatídico golpe de estado, donde Juan Orlando Hernández era el presidente de la bancada Nacionalista y expresó que «el partido Nacional nunca permitirá la reelección en Honduras». Partiendo de este punto debemos entender que las leyes del estado y el sistema impartidor de justicia ocupa una reforma que barra de arriba para abajo. La casa de la Diosa Temis debe reformarse para que el sistema de justicia sea independiente, soberano y ajeno en su actuar de cualquier partido político. Nunca más un gobernante deberá buscar sacar 4 magistrados para reelegirse, nunca más los presidentes de otros poderes del estado deberán ser subordinados por el presidente de turno. La reconstrucción del estado de derecho pasa únicamente por una Constituyente, comprobado está que si un desastre ocurre, primero se limpia el desastre y luego se construye una estructura más fuerte, más beligerante para que pueda resistir a futuro otro embate. Y los embates de los  que más debe protegerse el estado de derecho, son los de la corrupción y la impunidad.

La transformación del sistema de salud y educación, los sistemas que el gobierno se ha encargado de destruir. En el caso del sistema de salud se ha encargado tanto de destruirlo que tiene como ministra a una pedagoga, no tengo nada en contra de los pedagogos, pero no creo que sepan más que el pueblo de a pie sobre algo de salud, en educación pasa lo mismo tienen a una ingeniero forestal dirigiendo los centros de estudios de todo el país, donde por cierto, ha hecho un completo desastre. La ruta en salud y educación es clara: gratuidad de los servicios, desaparecer los grandes monopolios corruptos de los hospitales, dar calidad en ambos servicios en los 298 municipios, ampliar la cobertura de infraestructuras en los 18 departamentos, la tecnificación e inversión en la preparación de los servidores públicos de ambas áreas, apoyo económico a la juventud del sistema de educación y transformación de la medicina curativa a la medicina preventiva. Se deben crear escuelas técnicas centradas en la demanda de cada sector del país, si en Olancho se produce leche, se debe dar la herramienta técnica para poder mejorar la producción y la calidad de la leche en la zona, hay que darle valor agregado a los productores y productos hondureños. Hay que darle las oportunidades educativas a la gente en sus pueblos para que pueden desarrollo el área rural del país. Hay que aumentarle el presupuesto a la UNAH para que pueda ampliar su cobertura en todo el país y mejorarla en los distintos centros regionales.

Habiendo logrado las últimas cosas mencionadas será más sencillo lograr la seguridad ciudadana. Primero recobrar la confianza de las personas en las instituciones. Hay que depurar a los asesinos y a las mentes represoras de los entes de seguridad pública del país. Transformar la visión de las universidades policiales y los batallones militares para que sepan que su único jefe debe y tiene que ser el pueblo. El pueblo es el jefe supremo del comandante General de las fuerzas armadas.

Crear una fuerza nacional ciudadana que se llamará “la policía comunitaria” que deberá transformar la denuncia del delito en la prevención. Me explicó, los policías deben conocer las necesidades de las zonas que se le encomiendan para que trasladen las necesidades de las misma para prevenir el delito, si el delito no puede ser prevenido tendrá que ser eliminado.  Los militares sin excepción deben ser regresados a los cuarteles, a proteger nuestras fronteras y bosques. Se deberá investigar los escuadrones de la muerte, los asesinatos extrajudiciales en protestas y el enriquecimiento ilícito a costas del pueblo. Se deberá dejar constancia en la memoria de los nuevos policías y militares de que nunca las balas del estado deben ser apuntadas hacia el pueblo. Se deberá trabajar en un plan de mitigación del delito, reintegración social y recreación social para prevenir que más jóvenes sean presa fácil de los delincuentes.

Hasta acá dejaremos nuestra primera parte del escrito, la próxima semana destacaremos nuestro pensamiento y propuesta para las reformas tributarias, economía, vivienda, generación de empleo y la muy importante reorganización política.