La Tierra del Olvido. Por Gisele Coto.

0
311

Ante los recientes acontecimientos en los que infortunadamente naufragaron dos barcos pesqueros en la Mosquitia, lamentablemente con saldos fatales  no solo por los compatriotas muertos, sino también, por el desamparo de personas que son el sustento para sus familias, se abren varias heridas y se exponen nuevamente las múltiples necesidades y abandono del cual ha sido objeto esta región por años.  Simultáneamente estaba un grupo de miskitos solicitando audiencia frente a casa Presidencial , esperando los recibiera, si bien el Presidente de la República o una comisión para exponerles los graves problemas que enfrentan en esa zona, entre estos: la deforestación con el peligro de destrucción de la Biosfera del Río Plátano, conflictos de personas  que no son miskitos que llegan a apoderarse de sus tierras, la situación de los pescadores de langosta con sus problemas de salud en la que muchos han quedado paralizados, el incremento de las operaciones del narcotráfico. Sin embargo, en vez de recibirlos y escucharlos, hicieron caso omiso de las peticiones válidas de estos hondureños olvidados. Su clamor no tuvo eco, no solo en el gobierno, sino también por los medios de comunicación; claro, no representan intereses políticos ni económicos, pero son nuestros hermanos que cada vez se sienten más aislados, no solo geográficamente, sino del sentimiento de pertenencia a un país .

Gracias a Dios, es el segundo departamento más grande de Honduras,  con una población aproximada de noventa y cinco mil habitantes, consta de seis municipios, siendo su cabecera departamental Puerto Lempira. Conocemos muy poco de lo que sucede en esa hermosa tierra, las vías de comunicación, casi inexistentes en pleno siglo XXI, los costos de transportación para pasajeros al mismo país son elevados y es por eso, el comercio es lento y beneficia a unos pocos.

Hace unos días, la Iglesia Católica, que tiene años de estar en misión de apoyo en esas tierras, por medio de la vicaría de la Mosquitia, denunció estos atropellos a las comunidades, así como la necesidad que las oenegés trabajen de la mano con el gobierno y las Iglesias, que se establezcan políticas claras y eficientes de desarrollo para estas comunidades.

La amarga realidad es que, como todas las noticias importantes o de notoriedad, el proble miskito estará vigente un par de semanas y luego regresará al olvido. Es cierto que no es problemática reciente, que varios gobiernos han sido culpables de ese abandono, pero es necesario crear conciencia ciudadana y un compromiso como hondureños, ya sea dentro o fuera del país, para proteger, desarrollar una zona con mucho potencial.

En Honduras existen problemas básicos que se niegan a ser atendidos, como la educación y salud, así como existen otras zonas del país  que también están lejos de ser desarrolladas. El gobierno actual solo apaga fuegos y gasta excesivamente en programas populistas que ayudan a medias y que sólo los militantes de su partido político son beneficiados, comprando conciencias por necesidades. Este acto es inmoral. Un país pobre como Honduras tenga el lujo de tener un avión presidencial de millones de dólares, campañas de actívate en las cuales se les obliga los mismos empleados de gobierno a participar, marchas por la paz, así como varios despilfarros sin sentido que solo ayudan a fortalecer su Partido . Lo más reciente y descarado de estos excesos, son las candidaturas prematuras para medir fuerzas de los ungidos, la más reciente de Mauricio Oliva en Santa Bárbara.

El país está en crisis, eso es innegable y no solamente la Mosquitia está olvidada, Honduras entera, se ha convertido en una “tierra del olvido”. Termino con esta frase: “La mayoría de las cosas importantes en el mundo, han sido conseguidas por gente, que siguieron intentándolo, cuando no parecía haber esperanza.” Dale Carnegie.