Elecciones en los tiempos de la narco dictadura. Editorial martes 16 de julio, 2019.

0
402

La fiebre electorera ha dado inicio, en sus marcas, listos, fuera…allá van todos aquellos que se les hace agua la boca por conseguir la oportunidad de sus vidas, para algunos el retorno al poder después de varios años en llanura y para otros, el deseo de probar por vez primera de las mieles del poder; son pocos los que van para servir a los demás o hacer la diferencia en el bien común de todos. En ese desenfreno se comienzan a cambiar posturas e intereses, enfocando filas a lo urgente quizás, pero no a lo importante. Mientras exista una sistema hijo bastardo de una narco dictadura impuesta, cualquier producto tendrá el olor a vómito y estará destinado a cumplir los intereses de algunos, pero no del pueblo.

Es por lo tanto imperativo que el primer punto de agenda, si realmente existe una oposición política digna en este país, debe ser la salida inmediata del usurpador y sus asociados del poder, el enjuiciamiento por sus delitos cometidos y una vez alcanzados esos anhelos, proceder a construir un sistema electoral correcto. Mientras la dictadura exista, aunque lleguemos a tener las mejores leyes, los hombres o mujeres que determinen la implementación de estas, estarán conformados por los injustos, los infieles a la norma, pero si vasallos al poder corrupto que son la causa de todos nuestros males.

En ese mismo orden de ideas, debemos depurar los candidatos no solo las leyes; pues  desde estas tempranas vísperas, ya se escuchan algunos nombres de personas que están ligados a delitos cometidos, unos que están cumpliendo condena y otros que no han llegado a ese punto, porque se cobijan en el manto de la impunidad de una colcha que ha sido bordada por ellos mismos para esa finalidad. ¿Para qué sirven la leyes, si la lista de los candidatos sigue siendo la cara de los mismos delincuentes, que por llamarse diputados o funcionarios, consideran que tienen en sus paredes delgadas de la moralidad el título pegado de “honorables”? En orden  que exista una verdadera reforma electoral, debe haber primero una limpieza electoral y para alcanzar ese fin, debemos erradicar de raíz a aquellos que siguen prendidos de la teta del poder, almacenando fortunas, poder y trascendencia, mientras en su alrededor existe miseria, pobreza y un menú de falta de oportunidad para quienes cada cuatro años salen a votar como un animal va al camal.

En Honduras han habido múltiples elecciones pero muy poca democracia. Al final no son los votos los que han mandado sino un puñado de hipócritas que se han juntado en una mesa a comer del mismo plato, mientras se atoran hasta un punto menos de reventar, dejando los huesos y una que otra migaja para el pueblo. No puede haber democracia, si lo que tenemos para escoger son miembros de una mafiocracia. No pueden haber elecciones, si Honduras está sufriendo el golpe certero del puño de una narcopresidente de facto.

Mientras tanto, nos están invitando al circo que las elecciones son la cura del cáncer, escuchamos esas discusiones en los foros, de por sí en su mayoría al servicio del statu quo y, se comienzan a dar los discursos y debates sobre las ideologías de izquierda y derecha, se sacan los stickers, los vídeos y las canciones pegajosas de la fiebre electoral; ad interim, el dictador se mantiene con una sonrisa en su silla contando los minutos ganados a su favor y aunque quizás ya está seriamente herido como para poder hacer una tripleta, nada ni nadie le impide que deje a su otro yo, encargado de la pulpería.

Lo primero es lo primero. Acabemos con la dictadura de forma absoluta y luego pensemos en las urnas. Para tal efecto debemos continuar en la lucha de la protesta, exigir a los líderes de la oposición, sean de las diferentes plataformas y los políticos partidarios, la unión granítica del esfuerzo. Debemos sacar a quien usurpa hoy del poder de nuestra nación, debemos romper su sistema, debemos enjuiciarlos y meterlos en la cárcel. Muerto el perro se acaba la rabia. Entonces y solo entonces, tendremos elecciones limpias. Esa propuesta si debe tener el voto del pueblo.