Los Vasallos. Por Moisés Ulloa

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Abundan, esa es la verdad.

Si existe una sociedad formada por personas que reflejan aquellas características que usualmente encontramos en los ofidios, es la que circula  en los entornos del poder de la dictadura: adaptados para arrastrarse, manteniendo un centro de gravedad muy bajo, así como lo son sus principios; carentes de visión, pero capaces de detectar el calor del poder por sus fosetas loreales y, su lengua bífida, sirve para decir mentiras aparentando que estas son verdades. También estos sujetos, atacan de forma intempestiva y aún sin poseer aglifos, destilan veneno y producen la muerte. Podríamos decir también, que tienen la característica de mudar la piel, despojándose de varias caretas que les sirven para ocultar sus verdaderas intenciones.

El servilismo en los vasallos es algo del diario vivir. El poder es el imán absoluto que compra conciencias, que pone de rodillas voluntades y que tienta la lealtad, en un mundo político del que en sí, esta es una cualidad escasa. En este ambiente existe una jerarquía bien marcada:

  • Los esclavos, conformados por el ejército de activistas que defienden a capa y espada los ideales del dictador. Algunos lo hacen por la urgente necesidad de una bolsa solidaria, de un ecofogón o por retener la chamba producto del clientelismo político a cambio de marchar en las concentraciones, de ponerse una camiseta tomando en una mano una bandera y el la otra un pan con mostaza; otros lo hacen porque fueron logrados en la venta de la indoctrinación, en una carrera del actívitate político y hoy bailan como zombies a cualquier son que les toque la zumba.

  • Los soldados,conformados por aquellos miembros que portan uniforme y que vendieron sus ideales a cambio de volver a sentir los beneficios extraordinarios que se pagan con el dinero más allá de lo que les otorga el rango, producto de los abultados presupuestos de defensa y seguridad, que se perfilan libres de la vista auditora y que se toma a manos llenas, bajo la propaganda de impartir seguridad. Este grupo pagará un alto precio cuando su amo caiga.

  • Las cajas de resonancia,que son los medios tradicionales que han cedido su papel fundamental de informar, de formar, de investigar y a cambio se han dado la tarea de fabricar un mundo que sostienen la mentira, mientras callan la verdad. Estos medios tienen también la labor de destruir abiertamente a aquellos que osan oponerse al régimen. En los círculos internos de algunos de estos medios ya comienza a despertar la realidad, posiblemente comencemos a ver una cambio en la línea editorial de algunos, como un preludio de lo que puede acontecer.

  • Los socios, que lo conforman algunos grupos de empresarios que se han beneficiado de los grandes negocios del estado. En esa multimillonaria deuda externa del país, en las concesiones, en las privatizaciones, en la última licitación, en todos esos grandes aspectos de la maquinaria de fabricar dinero para la dictadura, empobreciendo al pueblo, se encuentra en la sombra la figura de un empresario corrupto que se ha prestado para la operación y que se ha enriquecido de forma casi absurda.También forman parte de este grupo los políticos tradicionales, acostumbrados al beneficio, independientemente si se gana o se pierda; estas rémoras políticas son los parásito que se reparten el pastel del poder, en el proceso traicionan sus ideales, sus doctrinas partidarias y a las personas que creyeron en sus luchas, incluso con sus vidas.
  • Los estrategas. Aquellos que como los gatos siempre caen parados y han gozado de las mieles del poder sistemáticamente, de gobierno en gobierno. Estos sujetos oscuros, se han beneficiado del poder a manos llenas, han brindado sus servicios de capacidad maquiavélica para fabricar las soluciones que han sostenido al régimen y que han incluso perpetuado su poder, violentando la constitución, rompiendo su orden y alterando la voluntad genuina del pueblo. Estos estrategas se embarcan en viajes al exterior para consolidar su poder en el ajedrez geopolítico que hoy les es oportunista.

  • La cúpula.La familia y su grupo más cercano.

Así, bajo esa pirámide, se ha nutrido la administración más corrupta, perversa  y a la fecha impune, que Honduras haya visto. Su poder había crecido, envalentonado en su habilidad para evadir los problemas, para sobrepasar las crisis; ayudado por su capacidad casi ilimitada de producir los recursos de diferentes fuentes, en su mayoría de forma ilegal, para comprar voluntades, tanto de izquierdas como de derechas y volver así un manto nebuloso de lo que es la mal llamada oposición. Pero con el paso de las cosas, el poder ha llegado a superar su capacidad de mantenerse fácilmente a flote y hoy son como un nadador, cansado de patalear en las aguas profundas de su propia codicia.

Este grupo de vasallos, en vista de sus colas largas y del olor nauseabundo que los rodea, están en la más terrible encrucijada, caminan en la corta floja entre la opción de defender lo mal habido a como dé lugar o, buscar la alternativa de intentar salvar su nombre y incluso su libertad. Ellos saben que el tiempo es un juez paciente, su caminar es muchas veces, sufridamente lento, pero llega.

A medida que más casos salgan a la luz pública, como parte de los testimonios de los involucrados en el tráfico de droga y lavados de activos que están en este momento en sendos juicios en los EEUU, podríamos concluir que el nivel de corrupción es tal, que no podrá ser ignorado, aún dentro del ambiente controlado en que nos encontramos. Esta ilegítima administración, no podrá sostenerse, el peso de sus pecados es abrumador.

Si en este momento, los líderes de los partidos políticos lograran cierto nivel de cohesión (incluyendo los descontentos dentro del propio partido oficialista) y si la causa fuera clara, como para recibir el acompañamiento masivo del pueblo, no tendríamos la mínima duda, que el tiempo que le queda a esta dictadura, sería aún más expedito.

En cuanto a los vasallos,  no les quedará más que buscar la absolución del pueblo, deberán someterse a confesión y esperar misericordia. Mañana, será ya tarde.