Los peones de la emergencia inconstitucional. Por Juan Miguel Pérez

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Estamos muy acostumbrados a ser utilizados para intereses ajenos, hasta sentimos como algo normal el flagrante papel de utilizados. Cuando por alguna razón se olvidan de utilizarnos, pedimos con nuestra actitud que nos vean como el país donde varios se puede vender para ser utilizados; especialmente los peones de los poderes del Estado. Ya no nos da pena, pues nos hemos acostumbrado a vivir de esa forma y a sobrevivir sin levantar la cabeza. Se nos está olvidando que un día tuvimos derechos, los que siguen vigentes, pero que de tanto pisoteo ya ni se reconocen.

Nos ha tocado el papel de protagonistas desde las altas esferas y en todas las categorías para la inconstitucional emergencia decretada por la administración del gobierno estadounidense bajo la dirección de Donald Trump. Hemos sido utilizados de la manera más cruel para cumplir con una de las promesas de campaña de un personaje que se olvidó, con mucha facilidad, que el mundo es redondo y que las acciones de los individuos y territorios están totalmente conectadas, lo que implica que tarde o temprano el búmeran se regresará.

Ha permitido de manera descarada, que la corrupción, el fraude y el cinismo, a la vista de propios y extraños, como factores generadores de indignación, inseguridad, pobreza, desempleo, desigualdad y falta de oportunidades, sean el arma principal para movilizar grandes cantidades de migrantes desde Centro América, como nunca en la historia de la migración de estas latitudes. Se ha coludido con el mal actuar para que el incremento desmedido en la migración que tiene implicaciones muy fuertes en la vida de niños, niñas, jóvenes y adultos, sea la principal justificación para cumplir con una aberración de promesa de campaña como lo es la construcción de un muro en la frontera con México.

Explicar de otra manera que en países como Honduras tengamos que seguir soportando actos de corrupción, fraude, cinismo y sus consecuencias, con el apoyo evidente de Estados Unidos, es darle vueltas a geopolítica sin mayor sentido. Él tuvo que crear la crisis y la emergencia como justificación para que su objetivo tuviera sentido. A él no le importó que muchas personas murieran o fueran fuertemente afectadas por sus pretensiones e injerencias perversas. Y los afectados no terminamos de entender porque el país con «la mejor justicia del mundo» se confabula con el lado oscuro de uno de los países con la peor justica del mundo en el marco de las “buenas relaciones de amistad y cooperación”.

Siempre ha sido así, es su forma de operar y mantener poder. Ahora es más evidente porque el personaje que está al frente no se detiene a pensar para vociferar; la voz y la acción avanzan en la misma dirección con lo cual las evidencias son más tangibles. Lo que estamos viviendo es algo que nunca se debe olvidar, no con la intención de vengarnos porque no lo podremos hacer, no con la intención de llenarnos de rencor porque el que se enoja pierde. Más bien con la intención de aprender y corregir nuestro actuar. Los únicos responsables de nuestra historia somos nosotros mismos, así que tenemos que reconstruirla sin olvidar y tomando muy en cuenta estas experiencias.

Tres semanas atrás una corte del distrito norte de California falló en contra de la emergencia decretada por el gobierno de Trump para desviar fondos aprobados por el congreso estadounidense con el propósito de construir el muro. El falló es el resultado de una demanda interpuesta por varios estados argumentando que la decisión de declarar una emergencia nacional basada en el incremento del flujo de migrantes era inconstitucional. La justicia del país con “justicia impecable” se puso del lado de la constitución como era predecible y, aunque la lucha legal sigue, establece un precedente importante para darle equilibrio a los poderes del Estado. Pero, ¿quién va a pagar por la crisis creada, los daños ocasionados y las muertes provocadas a ciudadanos de los países del triángulo norte?.

Será difícil que la justicia terrenal de respuesta a esa pregunta procesando a los protagonistas principales de tal situación. Los sistemas de justicia nacionales, regionales y mundiales no tienen la capacidad suficiente para lidiar con este tipo de delitos. Afortunadamente el mundo sigue siendo redondo, difícilmente cambiará en un pucho de años; así que mantengámonos atentos y sintonicemos el canal cuando corresponda. Más temprano que tarde, llegará el momento en que el búmeran se regresa, o quizá, ya se regresó y sigue avanzando hacia Alaska.