La Inexistente República de Honduras. Editorial jueves 11 de julio, 2019.

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La República, del latín res publica que significa “cosa pública”. El principal legado teórico conceptualiza una forma de gobierno basado en dos características fundamentales: el poder es limitado y este emana del pueblo. Este principio determina que el actor supremo de todo acto público es la sociedad como un todo, quien delega mediante el voto, la administración del estado a una persona determinada; sin embargo, el poder derivado de la decisión del pueblo no es absoluto, existe independencia en los poderes del estado, mediante ese sentido de pesos y contra pesos se determina la condición de la justicia y por principio, la búsqueda del bien común.

Tres poderes del estado independientes sostienen, protegen y le dan vida a una República, esos tres poderes administran (ejecutivo), crean las leyes (Legislativo) e imparten la justicia (judicial); la misión principal de estos tres poderes es la búsqueda del bien común y la protección del más débil.

Cada uno de los pilares que conforman La República, han sido destruidos por la dictadura y sus cúpulas corruptas. Hoy no existe la República, lo que existe es un grupo de voraces delincuentes que se han adueñado del país. No existe un poder ejecutivo, existe una narcodictadura; no existe un Congreso Nacional, existe un circo de corrupción que genera impunidad; no existe el poder judicial, existen mandaderos con togas al servicio del dictador. En su paso han sembrado amenazas, represión, encarcelamiento y muerte. Su legado es miseria, pobreza, enfermedad e ignorancia. Su llamado es de terror, de armas del chantaje. Llegaron al poder por el fraude, por la compra de voluntades, por el poder de las botas no los votos.

La Inexistente República de Honduras es el legado de Juan Hernández y sus lacayos.

Pero con el tiempo, el concepto de La República ha superado el estricto sentido teórico político y hoy lo entendemos también, como el conjunto de pensamientos, normas, el bien material que pertenece a todos y los anhelos de la colectividad como tal. Libertad, soberanía e independencia aplica a todas y todos los hijos nacidos en nuestra patria, al sentido de lucha, de superación y por sobretodo al fundamento que el sostenimiento de La República recae en la unidad granítica de los hondureños, hombres y mujeres de bien. Es precisamente en la unidad de las mujeres y hombres dignos y justos del país, en donde reside la última trinchera para la recuperación de nuestra patria. El futuro inmediato de la propia existencia de Honduras race en eso. El momento llegó de dar el paso al frente y recuperar nuestra República.

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