Genealogía de los tiempos difíciles (Primer Parte). Por Joaquín Irías.

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La juventud consciente de Honduras debe de tener muy en claro que su destino manifiesto es el más obvio, dadas las circunstancias, que es trabajar, luchar y emprender hombro a hombro; pero para saber el rumbo que nosotros llevamos, debemos de tener en cuenta la génesis de esta calamidad viviente en nuestro contexto, citando las palabras de George Orwell:

“Quien controla el presente, controla el pasado. Quien controla el pasado controlará el futuro.”

Nosotros como jóvenes, con el propósito a cumplir con el destino manifiesto de nuestra nación, debemos de tener un completo entendimiento del pasado oscuro que ha vivido nuestro país producto de los malos gobernantes y al dictado de la nación decadente el águila y las estrellas y así, poder tener una guía para no cometer los errores pasados que hoy en día repercuten, sumiéndonos en una desesperada situación.

Todo se remonta a finales del siglo XIX y principios del XX cuando se empezaba a consolidar una fuerza política arraigada al conservadurismo, es así como nació el Partido Nacional en el año de 1902 de la mano del General Manuel Bonilla, el cual llegó al poder a través de un golpe de estado financiado por el empresario de origen Rumano y Estadounidense Samuel Zemurray en 1913, abasteciéndolo de armamento y dinero para lograr dicha empresa y poniéndonos la etiqueta a partir de ese entonces de “Banana Republic”, esto con el fin de poner a Manuel Bonilla en el poder para así tener una concesión en favor de la Cuyamel Fruit Company. Es así como vemos que ya se empieza a denotar el servilismo de parte de las autoridades de dicha institución a los intereses público/privado norteamericano, lacerando nuestra soberanía y determinación de los pueblos. Más adelante, en la mitad de la tercera década del siglo XX, se desata la segunda guerra civil Hondureña, cabe resaltar dos precedentes sobre ese hecho: el primero es que se unieron los Liberales (Vicente Tosta y Gregorio Ferrera) y Nacionalistas (Tiburcio Carias) para sacar a un dictador Liberal de nombre Rafael López Gutiérrez, finalizando esta contienda bélica en abril de 1924 y, el segundo, es la intervención del cuerpo de Marines de EE.UU. en esa guerra civil, ayudando en el sitio de Tegucigalpa a las fuerzas revolucionarias comandadas por los previamente mencionados, ciudad la cual como dato curioso, fue la primer capital latinoamericana en ser bombardeada desde el aire, dándonos esto una muestra de las guerras neocoloniales que apoya EE.UU. menos de una década sucedió cuando en 1932, se alza una revuelta en contra de Tiburcio Carías Andino que había ganado las elecciones de ese año bajo sospechas de fraude.

El resto desde 1932 a 1948 es historia, cuando vivimos la época del cariato, sanguinaria y oscura para algunos y próspera y segura para otros, dependiendo el punto de vista de donde se encontraba la persona para ese entonces. Cabe resaltar que para ese entonces, se dio la masacre del 6 de Julio de 1944 en la ciudad de San Pedro Sula dejando un saldo de 200 personas acribilladas, siendo esta barbarie equiparable a la de Tlatelolco en México en el año de 1968, esto sin contar también la persecución política sufrida en contra de todo movimiento que sea de oposición, como ser el Partido Comunista de Honduras y el Partido Liberal de Honduras, que fueron los blancos principales de persecución en esas épocas. Ya adentrándonos en la segunda mitad del siglo XX, se entra en una metamorfosis de modernización del estado y la dictadura de Carías ya había culminado por órdenes de los EE.UU. dejando a su sucesor Juan Manuel Gálvez, el cual fue electo en sospechosas elecciones en el Año de 1949.

Entrada la década de los 50, el último vestigio del Cariato es suprimido o es lo que se pensaba cuando Gálvez dejó a cargo a Julio Lozano Díaz del partido nacional como presidente. En 1954 en unas elecciones que ganó el Dr. Villeda Morales del Partido Liberal, pero producto del adefesio constitucional con el que se contaba en ese entonces, no se le podía declarar presidente por que la constitución requería un porcentaje mínimo de votos para ser presidente, dejando al Congreso Nacional su nombramiento, desencadenando una crisis política la cual culminaría con Julio Lozano Díaz proclamándose presidente en 1954 y disolviendo el poder legislativo; consecuentemente este se proclama dictador en 1956, siendo derrocado en un golpe de estado propinado por las nuevas y profesionales fuerzas armadas el 21 de octubre de ese año. Finalmente,  se celebran nuevas elecciones y en 1957, toma posesión el Dr. Villeda Morales. En esta época de seis años, se dieron los avances más grandes en materia de progreso social para la nación, con la creación del IHSS, Modernización del Estado, Promulgación del Código Laboral y un sinfín de políticas públicas encaminadas para el desarrollo e integración de varios sectores del país. Cabe resaltar que para ese entonces se corría el rumor de que el Dr. Morales era simpatizante de la izquierda y que el nuevo candidato Liberal para ese entonces Modesto Rodas Alvarado era a fin a ideologías  más radicales (corría el fantasma de la Revolución tras la caída de Batista en Cuba) y debía ser detenido por cualquier medio, para antes de las elecciones de 1963 ya se tenía claro quién sería el sucesor del Dr. Villeda Morales; pero en una fatídica mañana de 3 de Octubre de 1963, nuestra nación se despertaba con la noticia de un Golpe de Estado en contra del Dr. Villeda Morales, con este golpe de estado se daba inicio a otra época oscura militarista dentro del país, la cual “Culminaría” en las elecciones de 1981.

En conclusión, podemos decir que la historia es cíclica y que las mentiras si son repetidas más de mil veces terminan siendo verdades, con esto quiero decir que cada uno de nosotros pensemos en las similitudes antes expuestas con nuestra realidad actual, y es que el contexto no dista con el de hace más de un siglo.

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