¿LÍDERES LÍQUIDOS? EDITORIAL MARTES 9 DE JULIO, 2019.

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A finales de los años noventas, el sociólogo polaco Zygmunt Bauman acuñó la frase “modernidad líquida” para referirse a estos tiempos en que los valores se han diluido; donde prevalece el individualismo, la ansiedad por lo novedoso y un rechazo rotundo al compromiso. Sociedades desarticuladas, preocupadas únicamente por su horizonte inmediato, sin un sentido de comunidad ni de futuro, con desafección social y apatía política. Paralizados por el miedo que provoca la incertidumbre y anestesiados en la comodidad de una rutina mezquina. Sociedades como estas fraguan personajes líquidos que alimentan esa temporalidad con soluciones superficiales y proyectos que arrancan con aplausos pero nunca concluyen, porque a nadie le importa ni los recuerda. Figuras líquidas que ensordecen las críticas con sonajas para que las crisis se discutan sólo epidérmicamente. Sujetos líquidos que se mueven a conveniencia y en función de cálculos personales o sectarios.  En fin, personajes light que seducidos por el hedonismo entretejen incluso en la ilegalidad, estructuras a su servicio que les permite una gratificación inmediata.

Dicen que los tiempos de crisis, son tiempos de líderes. Hoy Honduras los requiere con un ADN distinto, líderes erguidos sobre una columna vertebral de valores y principios. Valientes, dispuestos a tomar decisiones impopulares en razón de lo correcto, con la ética como brújula de su quehacer. Lideres sólidos que sean firmes en su actuar, que saquen la maleza de raíz porque saben que podar no es suficiente. Lideres que no se acobarden ni se achiquen ante los riesgos y que asuman el timón con la misma seguridad en aguas calmas, como en turbulentas. Necesitamos lideres coherentes que practiquen lo que predican, no fariseos que se golpean el pecho en público pero en privado hacen lo que quieren. Uno que comprenda que el liderazgo no viene con un cargo, se gana a diario en el reconocimiento de quienes le siguen. Que ser cabeza no exime ni privilegia, al contrario, obliga más que al resto. En estos tiempos oscuros, se requieren lideres sólidos que inspiren optimismo en el futuro, que luchen con propósito, no por éxitos momentáneos ni logros personales. Cabezas capaces de cambiar el rumbo y construir cimientos firmes para sacarnos de las arenas movedizas en que nos hunden estas vidas líquidas.

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