Billy Joel tenía razón Por: Anibal Calix

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“Y ¿quién estaba equivocado? Y, ¿quién tenía razón?  Eso no importó en lo más reñido de la batalla”dice la célebre y controversial canción de Billy Joel llamada Goodnight Saigon (Buenas noches Saigon) que describe de forma emocional, como los jóvenes miembros de las fuerzas armadas de Estados Unidos se embarcaron como “caballos indomables” hacia los diferentes puntos de Vietnam, para enfrentar una guerra que la mayoría de ellos ni siquiera tenían idea del porqué, ni el para qué.

Esta es una desafortunada y cíclica historia para los partícipes de la misma y hasta para los espectadores; pero más triste aun, es que casi a diario lo vemos con los jóvenes y no tan jóvenes integrantes de las fuerzas Armadas y Policía Nacional de nuestro país. Día a día ellos reciben órdenes de “controlar” las manifestaciones; día a día el uso de la fuerza se incrementa en ambos bandos; día a día, los manifestantes crecen en número, en insatisfacción y en los sectores de donde provienen, y aun así la lucha es detenerlos a toda costa; pero saben los miembros de las fuerzas armadas por quérazón pelean; saben los miembros de la policía para quereprimen a la población; Y al final saben ambos, ¿quién está equivocado o quién está correcto?Y como bien lo canta Billy, eso no importa en lo reñido de la batalla.

Hondureños están enfrentados contra Hondureños, y los miembros de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional han sido llevados al centro del “ring” en esta pelea que les puedo asegurar no tendrá un ganador; y peor aún, nos hará perdedores a todos.

Estas dos instituciones se han visto, y hoy más que nunca están siendo afectadas integralmente, debido a las acciones políticas de los gobernantes:

A lo externo– Con cada represión contra el pueblo, pierden el respaldo popular. Cada vez que hay una bomba lanzada o un golpe asestado, son cientos de personas que pierden el respeto por los militares o policías. Y en el caso extremo de muertes, como desafortunadamente está sucediendo, la reacción es de total repudioy en el peor de los casos, se crea odio contra ellos; ya que ningún padre o madre de familia consideraría  justificable la muerte de un hijo por razones políticas o ideológicas.

Aunado a lo mencionado anteriormente, la falta de culminación del proceso de depuración juzgando a los culpables de actos de corrupción o narcotráfico, hace que la población no pueda identificar personas y juzga a toda la institución.

A lo interno– cada vez vemos con más frecuencia como la clase política hace malabares con la estabilidad interna de estas instituciones al realizar los procesos de relevo, más por razones de conveniencia personal antes de “meritocracia”. El gobierno actual sigue jugando con las promociones y su rotación normal, con tal de colocar a los “suyos” en los puestos de dirección.

En los últimos años hemos sido testigos de un silencioso, sistemático y efectivo debilitamiento institucional por parte de los gobiernos nacionalistas; donde la concentración del poder con el objetivo de control, se manifiesta por encima de la institucionalidad; esta mala práctica también está

 

Llevando en una ruta verdaderamente peligrosa a las fuerzas armadas y la policía, ya que sin una estabilidad interna y el respaldo popular, su futuro solo podría ser su eliminación o reducción a su mínima expresión.

Ya es tiempo que estas dos instituciones exijan el respeto a sus procesos internos y demanden la creación de un marco legal que les brinde independencia económica, independencia en las tomas de decisiones y que establezca un verdadero blindaje contra los politiqueros que tanto daño le están haciendo a este país.

La fortaleza institucional sirve para que una democracia funcione correctamente cuando su gobernante respeta la ley, pero más importante es que funcione cuando un gobernante no lo hace.

Las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional son parte de esa institucionalidad que cada día es más débil pero que al mismo tiempo está siendo utilizada para mantener en el poder a un régimen que está siendo rechazado por casi el 80% de la población.

Mientras llega el despertar de esas instituciones, el drama continúa en las calles y esos jóvenes militares o policías tendrán que seguir poniendo en riesgo sus vidas y las vidas de los manifestantes, sin saber por qué ni para qué; y al final de nuestros análisis diarios seguiremos concluyendo que:

¡Billy Joel tenía razón!

Que Dios bendiga Honduras.

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