La Regla del 3.5: ¿Ha alcanzado las Manifestaciones en Honduras esta Cifra? Por John Moran Robleda, MA.

0
671

Hace más de un mes, en Mayo 14, 2019, salió un interesante columna en BBC.com, en su sesión “Future Now titulado “The 3.5 Rule: How a Small Minority can Change the World” (La Regla del 3.5: como una Minoría puede Alterar el Mundo”) por David Robson.  Después de leerla me dejó una gran impresión y decidí compartirlo algún día con mis lectores Hondureños.  Llegó ese día:

La tesis de la columna es que las protestas no-violentas tienen el doble de probabilidades de tener más éxito que los conflictos armados, y los que se comprometen a un umbral del 3.5% de la población nunca han fallado en generar un cambio.

Léanlo otra vez. Absorbe esa tesis. Yo estaba escéptico al principio. ¿Qué? ¿3.5 de la población? ¿Solo eso?  Pero vivo de leer, saber y buscar la verdad y procedí con la lectura.

Robson envasa su artículo de una investigación convincente de Erica Chenoweth, politóloga de la Universidad de Harvard, quien confirma que la desobediencia civil no es solo la mejor elección moralmente. Es también la forma más poderosa de configurar la política mundial, por mucho

El comienza su columna con un evento histórico a nivel Mundial durante la final del Siglo XX – el levantamiento popular Filipino (un país archipiélago en Asia) contra la dictadura civil del nefasto Ferdinand Marcos. MILLIONES salieron en marchas no-violentas para derrocarlo. ¿Cuánto tiempo tardaron? ¡Tardaron 4 días! Robson adelanta el disco y menciona los levantamientos populares en los países Africanos de Argelia y Sudán (coincidentemente, ya había mencionado esos levantamientos en www.criterio.hn). Igual que Marcos – estaban décadas en el poder y salieron después de manifestaciones pacíficas. En cada caso, la resistencia civil  venció a la élite política para lograr un cambio radical.

“Al observar cientos de campañas durante el último siglo, Chenoweth descubrió que las campañas no-violentas tienen el doble de probabilidades de lograr sus objetivos que las campañas violentas. Y aunque la dinámica exacta dependerá de muchos factores, ella ha demostrado que toma alrededor del 3.5% de la población que participa activamente en las protestas para asegurar un cambio político serio.  La influencia de Chenoweth se puede ver en las recientes protestas del Extinction Rebellion (https://es.wikipedia.org/wiki/Extinction_Rebellion), cuyos fundadores dicen que se han inspirado directamente en sus hallazgos. Entonces, ¿cómo llegó ella a estas conclusiones?”

Bueno ella hace énfasis que cada levantamiento popular tiene su propio filosofía y visión social que es positivo para la sociedad. Su investigación se basa en filosofías diversas de muchas figuras influyentes a lo largo de la historia. Ejemplos incluye:

* El abolicionista afroamericano Sojourner Truth,

* La activista por el sufragio Susan B Anthony,

* La activista por la independencia india Mahatma Gandhi y

* El activista por los derechos civiles Martin Luther King

¿Qué tienen en común todas? Argumentan convincentemente por el poder de la protesta pacífica.

Según Robson, el mismo Dr. Chenoweth estaba escéptica  y cínico sobre la idea de que las acciones no violentas podrían ser más poderosas que los conflictos armados en la mayoría de las situaciones. Desde sus años como estudiante de doctorado en la Universidad de Colorado, donde estudió los factores que contribuyen al aumento del terrorismo. Luego ella atendió un taller académico patrocinado por el Centro Internacional de Conflictos No Violentos (ICNC). El taller presentó muchos ejemplos convincentes de protestas pacíficas que provocaron un cambio político duradero y eso hizo cambiar su forma de pensar.

Explica Robson:

“Pero Chenoweth se sorprendió al descubrir que nadie había comparado de manera integral las tasas de éxito de las protestas no violentas y las violentas; quizás los estudios de caso fueron simplemente elegidos debido a algún tipo de sesgo de confirmación. ´Estuve realmente motivada por el escepticismo de que la resistencia no violenta podría ser un método eficaz para lograr transformaciones importantes en la sociedad´, dijo ella. Trabajando con María Stephan, investigadora del ICNC, Chenoweth realizó una extensa revisión de la literatura sobre la resistencia civil y los movimientos sociales desde 1900 hasta 2006, un conjunto de datos que luego se corroboró con otros expertos en el campo. Consideraron como enfoque a los intentos de provocar un cambio de régimen. Un movimiento fue considerado un éxito si logró sus objetivos en su totalidad, tanto dentro de un año del apogeo de su confrontación contra el Estado, y como resultado directo de sus actividades. Un cambio de régimen que fue la consecuencia de la intervención militar extranjera no se consideraría un éxito, por ejemplo. Mientras tanto, una campaña se consideraba violenta, si implicaba bombardeos, secuestros, la destrucción de infraestructura o cualquier otro daño físico a personas o propiedades.”

El Dr. Chenoweth y su equipo trataron de aplicar una prueba bastante exigente a la resistencia no-violenta como estrategia. Los criterios que pusieron fueron tan estrictos que el movimiento de independencia de la India no fue considerado como evidencia a favor de la protesta no violenta en sus análisis – ya que la disminución de los recursos militares de Gran Bretaña fue considerada como un factor decisivo.

Cuando concluyó la investigación, habían logrado recopilar datos de 323 campañas violentas y no violentas y publicaron los resultados en el libro “Why Civil Resistance Works: The Strategic Logic of Nonviolent Conflict” (Por qué funciona la resistencia civil: la lógica estratégica de los conflictos no-violentos). Resultados que asombró la academia.

¿Cuáles fueron sus resultados? Entre ellos son:

* En general, las campañas no-violentas tuvieron el doble de probabilidades de éxito que las campañas violentas: llevaron a un cambio político el 53% del tiempo en comparación con el 26% de las protestas violentas.

* Que las campañas no-violentas tienen más probabilidades de tener éxito porque pueden reclutar a muchos más participantes de un grupo demográfico mucho más amplio, lo que puede causar trastornos graves que paralizan la vida urbana normal y el funcionamiento de la sociedad.

* De las 25 campañas más grandes de la historia que estudiaron, 20 fueron no violentas y 14 de ellas fueron éxitos absolutos. En general, las campañas no violentas atrajeron aproximadamente cuatro veces más participantes (200,000) que la campaña violenta promedio (50,000). Dice Robson:

“La campaña del Poder Popular contra el régimen de Marcos en Filipinas, por ejemplo, atrajo a dos millones de participantes en su apogeo, mientras que el levantamiento brasileño en 1984 y 1985 atrajo a un millón, y la Revolución Terciopelo en Checoslovaquia en 1989 atrajo a 500,000 participantes.”

* Los números de manifestantes realmente importan para generar poder de manera que puedan representar un serio desafío o amenaza para las autoridades  y la protesta no violenta parece ser la mejor manera de obtener ese apoyo.

* Una vez que alrededor del 3.5% de la población ha comenzado a participar activamente, el éxito parece ser inevitable.

* No encontraron ninguna campaña que haya fallado después de haber logrado una participación del 3.5% durante su apogeo “, un fenómeno que Chenoweth bautizó como la” Regla del 3.5% “.

* Cita muchas razones por las que las protestas no-violentas pueden obtener niveles tan altos de apoyo. Lo más obvio es que las protestas violentas excluyen necesariamente a las personas que aborrecen y temen el derramamiento de sangre, mientras que los manifestantes pacíficos mantienen la moral alta.

* Señala que las protestas no-violentas también tienen menos barreras físicas para la participación. No necesita estar en forma y saludable para participar en una huelga, mientras que las campañas violentas tienden a apoyarse en el apoyo de hombres jóvenes en buena forma física.

* Argumenta que las campañas no violentas generalmente son más fáciles de discutir abiertamente, lo que significa que las noticias de su aparición pueden llegar a un público más amplio. Los movimientos violentos, por otro lado, requieren un suministro de armas y tienden a depender de operaciones ocultas y secretas que podrían tener dificultades para conectar con a la población general.

* Al contar con un amplio apoyo entre la población, las campañas no-violentas tienen más probabilidades de obtener apoyo entre la policía y el ejército, los mismos grupos en los que el gobierno se apoya.

* Durante una protesta callejera pacífica de millones de personas, es probable que los miembros de las fuerzas de seguridad también teman que sus familiares o amigos formen parte de la multitud, lo que significa que no hay tantas ganas de reprimir el movimiento. Cuando miran a la cantidad de personas involucradas, tienden llegar a la conclusión de que no quieren hundir con el barco.

* En términos de las estrategias específicas que se utilizan, las huelgas generales, o las tomas, son probablemente uno de los métodos más poderosos, si no el más poderoso, de resistencia no violenta. Pero tienen un costo personal, mientras que otras formas de protesta pueden ser completamente anónimas. Claro ejemplo fueron los boicots de los consumidores en la Sudáfrica del apartheid, en la que muchos ciudadanos negros se negaron a comprar productos de compañías con propietarios blancos. El resultado fue una crisis económica entre la élite blanca del país que contribuyó al fin de la segregación a principios de los años noventa.

* Señala que si bien el 3.5% es una pequeña minoría, tal nivel de participación activa probablemente significa que muchas más personas están tácitamente de acuerdo con la causa.

Robson concluye diciendo

“Estos son patrones muy generales, por supuesto, y a pesar de ser dos veces más exitosos que los conflictos violentos, la resistencia pacífica aún falla el 47% del tiempo. Como lo señalaron Chenoweth y Stephan en su libro, a veces esto se debe a que en realidad nunca obtuvieron suficiente apoyo o impulso para “erosionar la base de poder del adversario y mantener la resistencia frente a la represión”. Pero algunas protestas no violentas relativamente grandes también fracasaron, como las protestas contra el partido comunista en Alemania Oriental en la década de 1950, que atrajeron a 400,000 miembros (alrededor del 2% de la población) en su punto máximo, pero aún no lograron cambios.

Chenoweth y su equipo ahora buscan desenredar aún más los factores que pueden llevar al éxito o fracaso de un movimiento. Algunos desean enfatizar la importancia de la unidad entre los manifestantes.  Como ejemplo, usan el levantamiento fallido en el país Árabe de Bahrein en 2011. La campaña inicialmente involucró a muchos manifestantes, pero se dividió rápidamente en facciones compitiendo entre ellos. Piensan que la pérdida de cohesión impidió que el movimiento ganara el impulso suficiente para provocar el cambio.”

Nosotros podemos usar como ejemplo las manifestaciones en Honduras contra JOH como caso donde se involucran siempre muchos manifestantes pero la división en facciones hace perder cohesión. Se siente que se puede agarrar impulso, alcanzar ese tope de 3.5% y lograr el cambio deseado. Esta cerca, en mi opinión, pero la competencia entre facciones hace que llegar allí será más lento. Ni digamos de las campanas pro JOH – ni siquiera llegan al 1% en sus manifestaciones.

Espero que esta columna fue iluminante no solo para mis lectores pero para aquellos que están dirigiendo la lucha contra la dictadura sean políticos como Luis Zelaya, Manuel Zelaya y Salvador Nasralla, o no. Concluyo con esta observación del Dr. Chenoweth:

“Muchas de las historias que nos contamos se centran en la violencia, e incluso si se trata de un desastre y fracaso total, todavía encontramos una manera de encontrar victorias dentro de ella. Sin embargo, tendemos a ignorar el éxito de la protesta pacífica. La gente común, el pueblo, cada rato, está participando en actividades bastante heroicas que realmente están cambiando el mundo, merecen algo de atención y reconocimiento”.

Pueden verla hablar de este tema en TED x Talks en vivo aquí

Facebook Comments