No todos desatienden los motivos conmemorativos de las efemérides que ahora se ocupan para hacer turismo interno. “Las Fuerzas Armadas de Honduras (FAH) conmemoran el “Día del Soldado” en honor al prócer Francisco Morazán”. Sin embargo, no muchos de los que salieron despavoridos, algunos desde el fin de semana, a los centros de entretenimiento a disfrutar de la semana de asueto, se fueron pensando en las ideas liberales de Morazán que, incluso hoy, ni la misma autoridad de ese partido respeta.

Pero no todos. Así que para ilustrar, pediremos prestado reseñas de un artículo publicado hace unos años por Edmundo Orellana: “La bandera del liberalismo se enarboló en estas latitudes para proclamar la independencia. Se rechazaba el absolutismo, se postulaba la libertad individual como el valor medular en el ámbito político y económico y se instituía un gobierno republicano, democrático y representativo”.

“Luego de la independencia, la división fue inevitable. Los que añoraban el régimen colonial optaron por promover el caduco modelo y constituyeron su propia facción, apoyándose en lo que por siglos había permitido la dominación española, la superstición y la opresión. Los que no se conformaron con la simple independencia y aspiraban a la reforma profunda del Estado y de la sociedad, decidieron llevar adelante los principios y valores del liberalismo. Entre esos revolucionarios se destaca el único que en la historia nacional y de los pocos que en Centroamérica tiene el derecho de ser llamado héroe, el General Francisco Morazán”.

“A su muerte, la bandera del liberalismo fue proscrita, incluso por quienes decían defenderla bajo su liderazgo”. “Después del oscurantismo que siguió a la muerte del héroe, nuevas generaciones, como él lo advirtiera en su testamento, tomaron su bandera y convirtieron en política de Estado su pensamiento”.

“La reforma liberal que impulsó, desde el gobierno de Marco Aurelio Soto, el doctor Ramón Rosa, anunciaba que, de seguir ese camino, Honduras se levantaría de la postración a la que la habían condenado los conservadores”.

“Con el liderazgo incuestionable del doctor Policarpo Bonilla, se logró la institucionalización del liberalismo, con la fundación del Partido Liberal y con la Constitución de 1894, imponente construcción de las ideas más avanzadas de la época en derecho público y política, cuyo fulgor iluminó las constituciones que le sucedieron, incluida la vigente”.

“Al concluir esa etapa luminosa, nuevamente se divide el liberalismo, esta vez por abyectos intereses. De esta crisis, además de propiciar el nacimiento de movimientos de los que sobrevive únicamente el Partido Nacional, surge la inestabilidad política que conmociona el país hasta la instalación de Carías que, a pesar de haberse formado políticamente en la doctrina liberal, por 16 años estrujó las libertades públicas bajo el lema de “encierro, destierro y entierro”, que aplicó especialmente a los liberales”. (¿Entre lo que ocurrió ayer y sucede hoy, habrá alguna coincidencia?)

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