“El día que Honduras perdió el miedo”

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Miles de simpatizantes del candidato presidencial a la Alianza de Oposición de Honduras contra la Dictadura, Salvador Nasralla, realizan una manifestación afirmando que ganó las elecciones del 26 de noviembre, cerca del Tribunal Supremo Electoral en Tegucigalpa el 3 de diciembre de 2017. Honduras aspira a reanudar la votación Cuenta para definir al ganador de las elecciones del 26 de noviembre entre el presidente Juan Orlando Hernández y el candidato de la oposición Salvador Nasralla. Una joven fue asesinada y al menos 12 civiles resultaron heridos durante los violentos enfrentamientos provocados por el llamado de Nasralla a que sus partidarios salieran a las calles. / AFP PHOTO / ORLANDO SIERRA (Crédito de la foto debe leer ORLANDO SIERRA / AFP / Getty Images) Honduras aims to resume the vote count to define the winner of the November 26 elections between President Juan Orlando Hernandez and the opposition candidate Salvador Nasralla. One young woman was killed and at least 12 civilians have been wounded during violent clashes sparked by Nasralla's call for his supporters to take to the streets. / AFP PHOTO / ORLANDO SIERRA (Photo credit should read ORLANDO SIERRA/AFP/Getty Images)

Es difícil dilucidar el sentido histórico de los acontecimientos cuando estallan tan cerca. En estas jornadas de lucha, dolor y luto en Honduras, es fácil reconocer, sin embargo, que la infamia oscura prevalece justo antes de amanecer.

Hemos sido testigos de primera línea de brutales escenas de terror donde el heroísmo juvenil hace frente al despotismo criminal. Las nuevas tecnologías nos obligaron a mirar la represión como si estuviéramos en un aula ensangrentada y a sentir el último respiro de un periodista asesinado, un alumno desaparecido o una madre que muere por falta de alimentos.

El día en que Juan Orlando puso un pie en casa de gobierno fue el acabose para los ciudadanos, jamás habíamos enfrentado semejantes tiranías, el pueblo agoniza y clama la lucha. Clama libertad.

La espontaneidad de la protesta es, al mismo tiempo, su fuerza y su debilidad.

El Nuevo tirano, un falso indómito. Juan Orlando un nuevo tirano, un dictador con nuevas ideas, nuevas masacres. No sabemos cuánto más durará el nuevo tirano, pero su fin ya comenzó. Queda por saber cuánta sangre inocente cobrará. Nunca he visto un coro tan nutrido de voces que claman una renuncia, nunca he escuchado el clamor de todo un pueblo exigiendo una renuncia, exigiendo alegría, deseando libertad. Las marchas ahora son un objeto de masacres y de represión, las marchas son el crujido del tenedor en el plato para nuestro presidente. La represión violenta solo encendió más las llamas de la ira, este día se conocerá como el dia que Honduras perdió el miedo.

El Hermano del narco, es quien nos metió miedo, es quien nos quita el aliento y las ganas de vivir. El hermano del narco es quien saquea los fondos del IHSS, SAG… Es el hermano del narco el que debe de irse. Esas caravanas dejaron una lucha, y es hacerle frente y luchar frente a casa de gobierno; la salida del presidente y tomar el poder con las manos.

Pilares del poder. El poder del dictador se erige sobre ahora débiles pilares.

El primero es institucional, con su control absoluto de todas las instituciones públicas, Ejecutivo, Legislativo, Judicial, Ejército y Policía. El segundo es su sistema de alianzas y complicidades, en primer lugar, con la empresa privada, concentrada en intereses gremiales, a despecho de responsabilidades cívicas. Su tercer pilar es el control de los principales medios de comunicación de radio y televisión, que pertenecen a la familia presidencial, hermanos, diputados y familiares de congresistas.

Esos tres pilares no logran cerrar las grietas sociales que se abren con la ostentación de derroche frente a miseria. Viejo de derecha y en contra del poder revolucionario convertido en dictador, Hernández vivió la caída de su hermano, ve ante sus ojos como toda una nación pierde el miedo. Hernández ve ante sus ojos como se viene abajo su imperio.

De ahí su consigna de jamás perder el control de los espacios públicos. Con ese objetivo organizó grupos paramilitares. La más mínima manifestación ciudadana veía surgir instantáneos ataques de turbas protegidas por la Policía y militares que olvidaron sus juramentos de SERVIR Y PROTEGER, impasible ante los impunes atropellos. Los ciudadanos desarmados eran golpeados y el terror silenciaba las protestas. Pero este día se conocerá como el día que Honduras perdió el miedo ante la tiranía del ejército, policía y corruptos.

Sin miedo. Salga de su casa, luche y piense por su país pierda el miedo, Honduras es nuestra ¡Rescatemosla!. Estamos cerca de sacar al falso indómito de su casa, se desmorona y quebranta la silla presidencial ¡Es momento de actuar como buenos ciudadanos!

Este dia es oficialmente el día que Honduras perdió el miedo, y empezó a pensar en cómo salir de la miseria que el dictador nos obligó.

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